La piel de cada persona es única y puede responder de forma diferente a la misma formulación, incluso si está etiquetada como apta para todo tipo de piel o piel sensible. Los factores como tu tipo de piel, la sensibilidad, el entorno y tu régimen actual de cuidado de la piel pueden influir en la forma en que tu piel responde a los productos nuevos.
Probar nuevas formulaciones en una pequeña zona de piel ayuda a identificar posibles reacciones a tiempo.
Las pruebas del parche son especialmente útiles para los ingredientes que se sabe que causan posible irritación o sensibilidad en algunas personas, como los retinoides o los ácidos directos. Realizar una prueba del parche puede ayudarte a saber qué cantidad y con qué frecuencia usar formulaciones más potentes, o si deberías evitarlas por completo.